Con la llegada de noviembre, la calefacción deja de utilizarse de forma puntual y comienza a trabajar durante muchas más horas en oficinas, comercios, industrias y otros edificios.
Es también el momento en el que empiezan a aparecer las primeras preguntas sobre el consumo: ¿estamos gastando más que el año pasado?, ¿la calefacción funciona cuando el edificio está vacío?, ¿todas las zonas necesitan la misma temperatura?, ¿podríamos detectar una anomalía antes de recibir la factura?
Responder a estas preguntas únicamente revisando el recibo energético al final del mes tiene una limitación evidente: cuando detectamos el problema, el consumo ya se ha producido.
La telegestión de instalaciones térmicas permite cambiar este enfoque. En lugar de actuar únicamente cuando aparece una avería o un consumo excesivo, facilita la supervisión de la instalación y proporciona información que ayuda a tomar decisiones sobre su funcionamiento.
¿Qué es la telegestión de una instalación térmica?
La telegestión consiste, de forma simplificada, en disponer de sistemas que permiten supervisar y gestionar determinados parámetros de una instalación desde un sistema de control.
Dependiendo de la instalación y de los equipos disponibles, puede ofrecer información relacionada con aspectos como:
- Temperaturas.
- Horarios de funcionamiento.
- Estados de los equipos.
- Alarmas.
- Consumos energéticos.
- Temperaturas de consigna.
- Zonas climatizadas.
- Funcionamiento de bombas, calderas u otros equipos.
El objetivo no es simplemente disponer de más datos. Lo realmente importante es convertir esos datos en información útil para gestionar mejor la instalación.
De esperar a la factura a conocer qué está ocurriendo
Imaginemos una empresa que recibe una factura energética superior a la esperada.
Con una instalación convencional, comienza entonces el análisis: se comprueban las temperaturas exteriores, los horarios, posibles averías o cambios en la actividad del edificio.
Pero ya han podido pasar varias semanas.
Cuando existe monitorización, es posible disponer de información mucho antes y detectar determinados comportamientos mientras están ocurriendo.
Por ejemplo, se podría descubrir que la calefacción continúa funcionando durante varias horas después de finalizar la jornada o que determinadas zonas están trabajando con unas consignas diferentes de las previstas.
Esta capacidad de supervisión permite pasar de una gestión principalmente reactiva a otra más preventiva.
1. Detectar equipos funcionando fuera de horario
Uno de los consumos innecesarios más sencillos de producir es también uno de los más fáciles de pasar por alto.
Un cambio de turno, un festivo que no se ha configurado correctamente o una programación antigua pueden hacer que la climatización permanezca activa cuando no existe ocupación.
Una sola hora adicional puede parecer poco relevante.
Pero cuando se repite todos los días y afecta a una instalación de cierta potencia, el consumo acumulado durante toda la temporada puede convertirse en un coste significativo.
Disponer de información sobre los horarios reales de funcionamiento ayuda a identificar estas situaciones.
2. Controlar las temperaturas de cada zona
No todas las partes de un edificio se comportan igual.
La orientación, la radiación solar, el número de personas, la actividad que se realiza o los propios equipos presentes en una estancia pueden modificar sus necesidades térmicas.
Por eso pueden producirse situaciones en las que una zona resulte demasiado cálida mientras otra todavía necesita calefacción.
La supervisión de temperaturas ayuda a comprobar si la instalación mantiene unas condiciones adecuadas y permite localizar diferencias que podrían indicar problemas de regulación, distribución o configuración.
3. Identificar consumos anómalos
Un aumento del consumo no implica necesariamente que exista una avería.
Puede hacer más frío que en semanas anteriores, haber aumentado el horario de actividad o haberse incorporado nuevas zonas al edificio.
Sin embargo, cuando el consumo cambia sin que exista una causa evidente, conviene analizar qué está ocurriendo.
Comparar información de distintos periodos puede ayudar a detectar tendencias y desviaciones que de otra forma serían difíciles de identificar.
La clave está en disponer de contexto: no se trata solo de saber cuánto se consume, sino también cuándo, dónde y bajo qué condiciones.
4. Recibir avisos ante determinados problemas
En función del sistema instalado, la telegestión puede incorporar alarmas asociadas a determinados estados o parámetros.
Esto permite conocer una incidencia sin depender exclusivamente de que una persona se encuentre físicamente frente al equipo.
En instalaciones empresariales o industriales puede resultar especialmente interesante cuando existen equipos que deben mantener unas condiciones determinadas o instalaciones que funcionan durante periodos en los que el edificio tiene poca ocupación.
Detectar antes una anomalía puede proporcionar más margen para analizarla y actuar.
5. Ajustar la instalación a la ocupación real
Los edificios no siempre tienen una ocupación constante.
Existen oficinas con teletrabajo, industrias con diferentes turnos, centros con actividad variable y espacios que únicamente se utilizan determinados días.
Mantener una programación rígida durante toda la semana puede provocar que la climatización funcione en zonas o momentos en los que realmente no es necesaria.
Una gestión más precisa permite adaptar horarios y condiciones de funcionamiento a la actividad real del edificio.
6. Facilitar el mantenimiento de la instalación
La información obtenida durante el funcionamiento también puede resultar útil para el mantenimiento.
Cambios en tiempos de funcionamiento, temperaturas que tardan más de lo habitual en alcanzarse, alarmas recurrentes o comportamientos diferentes entre equipos pueden ser señales que merezca la pena analizar.
Esto no sustituye al mantenimiento preventivo ni a las revisiones técnicas de la instalación.
Al contrario: la monitorización puede aportar información adicional que ayude a orientar mejor esas actuaciones.
¿La telegestión permite ahorrar energía automáticamente?
Es importante aclarar una idea: instalar un sistema de monitorización no reduce por sí solo el consumo energético.
El ahorro aparece cuando la información disponible se utiliza para tomar mejores decisiones.
Detectar un horario incorrecto no supone ningún ahorro si posteriormente no se corrige. Del mismo modo, observar una temperatura excesiva no mejora la eficiencia hasta que se revisa su causa y se modifica el funcionamiento cuando procede.
Por ello, la tecnología debe formar parte de una estrategia que combine:
- Una instalación correctamente dimensionada.
- Regulación adecuada.
- Programación de horarios.
- Mantenimiento preventivo.
- Seguimiento de consumos.
- Análisis periódico de los datos.
¿Qué instalaciones pueden beneficiarse de la telegestión?
No existe un único tipo de edificio en el que tenga sentido utilizar sistemas de control y supervisión.
Su utilidad dependerá del tamaño de la instalación, de su complejidad, de los horarios de funcionamiento y del impacto energético o económico que tenga la climatización.
Puede resultar especialmente interesante en:
- Oficinas y edificios empresariales.
- Comercios y centros comerciales.
- Instalaciones industriales.
- Hoteles y establecimientos con amplios horarios.
- Edificios residenciales con instalaciones centralizadas.
- Centros educativos.
- Edificios con varias zonas y necesidades diferentes.
La solución adecuada debe adaptarse a cada instalación. No todas necesitan medir los mismos parámetros ni disponer del mismo nivel de automatización.
Los datos también ayudan a decidir cuándo mejorar una instalación
La monitorización puede servir además para responder a otra pregunta frecuente: ¿merece la pena modificar o renovar una parte de la instalación?
Tomar esa decisión únicamente por la antigüedad de un equipo puede no ser suficiente.
Conocer su comportamiento, consumo, horas de funcionamiento e incidencias permite disponer de más información para valorar posibles actuaciones.
En algunos casos, la solución puede pasar por mejorar la regulación o modificar la programación. En otros puede ser necesario intervenir sobre determinados componentes o analizar una renovación.
La prioridad debe ser siempre estudiar cada instalación y determinar qué actuación tiene sentido desde un punto de vista técnico y económico.
De los errores de octubre al control del consumo en noviembre
En octubre repasamos los errores más habituales que pueden disparar el consumo de calefacción de una empresa al comenzar el frío: horarios incorrectos, temperaturas excesivas, zonas climatizadas sin necesidad o falta de seguimiento.
En noviembre, cuando la instalación ya empieza a funcionar de manera continuada, el siguiente paso es comprobar qué está ocurriendo realmente.
La telegestión y el control de consumos permiten disponer de información con la que detectar desviaciones, ajustar el funcionamiento y afrontar los meses de mayor demanda con un mayor conocimiento de la instalación.
Controlar mejor para consumir mejor
La eficiencia energética no consiste únicamente en instalar equipos más modernos.
Una parte importante depende de cómo se utilizan, cómo se programan y cómo se supervisa su funcionamiento.
En Ingeniería Térmica y Climática trabajamos con soluciones de ingeniería, mantenimiento, regulación, telegestión y control de costes energéticos para instalaciones térmicas en los sectores residencial, industrial y servicios.
Si quieres conocer mejor cómo está funcionando tu instalación de calefacción y estudiar opciones para mejorar su control y eficiencia, contacta con nuestro equipo.
Porque saber cuánto consumes es importante, pero conocer cuándo, cómo y por qué se produce ese consumo permite tomar decisiones mucho mejores.


